HISTORIA

EL HOMBRE Y EL CHORRO

EL HOMBRE PREHISTÓRICO

 

La presencia humana en la zona de los embalses ha sido datada desde la mas remota antigüedad del poblamiento humano en la provincia

Debido a la estratégica posición del  chorro, la presencia humana se ha dilatado en el tiempo, encontrando restos Neolíticos, con abundantes yacimientos, ubidados en el reborde montañosos de las sierras, tanto en abrigos como al aire libre. Aunque no sería extraño encontrar restos paleolíticos en alguno de los abrigos de la sierra.

Durante el Calcolítico, se produce una mayor densidad en la ocupación del área, aumentando el numero y la entidad de los yacimientos encontrados. Aunque no aparecen poblados, se acredita un gran control del territorio en las zonas donde existen grandes recursos.

La continuidad en el poblamiento de la zona se mantiene durante el Periodo del Bronce, apareciendo yacimientos de gran interés.

LOS IBEROS

Los pobladores de la zona eran los denominados Mastienos, diferenciandose de la franja litoral los libiofenicios, blastofenicios o bastulopúnicos, descendientes de la colonización fenicia.

A través del rio Guadalhorce se comunicaban los pueblos costeros con  los del interior, que era navegable hasta la entrada del desfiladero donde enocntraban una bellisma cascada de mas de 10 metros.

El interes por controlar esta zona es bastante evidente, por su situación estratégica, sus condiciones ambientales así como las posibilidades agrícolas, además de la ganadería.

Todo esto ha hecho del Chorro una zona ampliamente antropizada con transformaciones físicas palpables que se han ido realizando  a lo largo de toda la historia.

De la época íbera se ha encontrado varios asentamientos, como los del Castillón, el Morenito, La Raja, etc. estos son pequeños asentamientos, dedicados a la caza la pesca y las actividades agropecuarias, además de una gran abundancia de cerámicas, telas y utillaje lítico.

La llegada de los fenicios transforman las costumbres de los pobladores de la zona, adelantos como el alfabeto, el torno alfarero, la metalurgia del hierro, etc. aumentando la extensión cultivada con nuevas técnicas y favorecida por el aumento de población.

Los asentamientos se disponen en núcleos importantes, ubicados en cerros elevados, relacionados con las vías de comunicación y las zonas agrícolas de producción, cuyo prototipo viene definido por el Castillón, siendo este el núcleo central y político de la región de los embalses.

ÉPOCA ROMANA

De los antiguos enclaves Íberos de la zona, algunos se romanizan, aunque otros son netamente romanos. Los enclaves iberorromanos, aparecen asentamientos, poblados y fortificaciones, junto a necrópolis, ya que se aplica ala reordenación de Augusto, el cual dicta que se abandonen los enclaves fortificados en altura, para ubicarse en llano, en núcleos de nueva creación u otros abandonados.

La presencia romana es intensa y prolongada, basada en la consolidación del Guadalhorce como una de las principales arterias de comunicación entre Malaka y el interior, manteniendo en las cercanías el núcleo de Nescania y otros de menor entidad.

Encontramos diversas atalayas en lugares estratégicos como el Puerto de las Atalayas, el camino Granados, o el pico del Convento.

A lo largo del periodo romano, son numerosas las transformaciones realizadas en todos los aspectos, transformando el paisaje notoriamente, pero en el S V d.C. la inestabilidad ocasionada por las invasiones de los pueblos del norte de África dan al traste la organización política y administrativa, quedando tan solo el estamento eclesiástico.

BIZANCIO Y LOS VISIGODOS

El periodo visigodo no presenta en el área muchas pruebas documentales; tan solo una necrópolis en Peñarrubia y diversos restos en el cortijo Escaña. La incorporación visigoda es minoritaria aunque con una notable influencia político y social, que irá aumentando con la unión hispano-romana.

En este periodo se recupera parte de la población de algunas zonas elevadas. Las disputas internas dinásticas propician el desembarco bizantino en nuestra tierra en el 552, conquistando el Valle del Guadalhorce estableciendo como frontera el Arco Calizo central con numerosas escaramuzas por parte de ambos bandos.

LA ÉPOCA ISLAMICA

La zona, que administrativamente se incluyó en la Cora de Rayya (Málaga), se reactiva poblacionalmente,  manteniéndose las principales vías de comunicación del chorro, y la realización de fortificaciones y torres vigías en el convento, Cerro Cristo, granados, etc.

La utilización de la tierra no se diferencia del periodo romano añadiéndose la mejora del regadío aunque las producciones eran escasas y todavía destaca el cereal y los frutales, con numerosas catástrofes naturales como sequías, inundaciones, plagas, etc.

En esta época es cuando la deforestación de la zona es mas acuciada, encontrando únicamente algunas masas boscosas en las zonas más altas de la Sierra.

De todos los Yacimientos estudiados de esta época cabe destacar las ruinas mozárabes de las Mesas de Villaverde, posible Bobastro. La parte mas interesante es la basílica paleo cristiana rupestre de Bobastro del s. Xd.c.. Otro importante enclave es la necrópolis medieval situada en la presa El salto de la Encantada, donde se exhumaron seis tumbas en las que se deducía además un edificio religioso en la zona, perteneciendo a una comunidad mozárabe.

 

No se admiten más comentarios